La Fiscalía tinerfeña detalla en su escrito de acusación el «notable grado de sumisión» de la víctima, de categoría alevín, ante su entrenador
La Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha presentado un escrito de acusación en el que solicita una pena de 12 años de prisión para un entrenador de tenis. Se le acusa de un presunto delito continuado de abuso sexual cometido contra su alumna, una jugadora de categoría alevín que era menor de edad en el momento de los hechos. El caso, que ha conmocionado al ámbito deportivo local, pone de relieve la vulnerabilidad de los menores en contextos de alta dependencia de una figura de autoridad.
Según el fiscal, el acusado aprovechaba su posición de superioridad para cometer los abusos. Esta posición se sustentaba no solo en su rol como preparador, sino también en la notable diferencia de edad y su constitución física, lo que generaba en la víctima un «notable grado de sumisión». La relación personal, descrita como «muy estrecha y duradera», cimentó una confianza que el procesado habría utilizado para iniciar y mantener los abusos, un claro ejemplo de abuso sexual a menor en el deporte, donde la línea entre la preparación y la agresión se difumina peligrosamente.
Los episodios de abuso sexual se remontan a la celebración de un Campeonato de España. En ese contexto, el entrenador de tenis habría dado un beso en los labios a la menor por sorpresa. Posteriormente, en el hotel de concentración, se produjeron diversos tocamientos bajo su dictado. La dinámica se repitió en su propio domicilio y en otros viajes deportivos, donde, según el relato fiscal, la secuencia solía comenzar con la exhibición de vídeos pornográficos como antesala a tocamientos y eyaculaciones.

En otras ocasiones, el acusado instruía a la menor para que se desnudara con el pretexto de realizarle un masaje con hielo o la sometía a tocamientos utilizando un vibrador. Los abusos se intensificaron cuando ambos llegaron a convivir temporalmente en un piso en la Península, cesando únicamente cuando la víctima rompía a llorar al sentirse agredida. Este patrón de conducta configura el mencionado delito continuado abuso sexual, un agravante clave en la petición fiscal.
Las consecuencias psicológicas para la víctima han sido devastadoras. El Ministerio Público detalla que los abusos le provocaron un trastorno por estrés postraumático (TPEP) agudo, que la llevó al abandono definitivo de su carrera deportiva. Las secuelas psicológicas abuso infantil son profundas y persistentes: actualmente presenta sintomatología ansioso-depresiva, psicosomática, pesadillas recurrentes y dificultades para relacionarse, lo que requiere y requerirá tratamiento psicoterapéutico y farmacológico a medio plazo. Fue precisamente la gravedad de este cuadro lo que impulsó a la víctima a denunciar los hechos en una comisaría de la Península.
El caso ya está judicializado. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción competente en la Península ya decretó medidas cautelares, prohibiendo al procesado aproximarse o comunicarse con la denunciante, aunque quedó en libertad provisional. Ahora, la Fiscalía de Tenerife, en su escrito de acusación, no solo pide la pena de cárcel, sino también una serie de medidas ejemplares para proteger a la víctima y a la sociedad. Entre ellas, destaca la inhabilitación especial para ejercer como entrenador de menores durante seis años y para cualquier profesión con contacto con niños por un periodo superior al de la condena.
Además, se solicita la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 500 metros durante siete años y una libertad vigilada de seis años. En el ámbito económico, la Fiscalía pide una indemnización de 50.000 euros para la joven por los daños morales y las secuelas causadas, así como la cobertura de todos los gastos médicos y terapias futuras que necesite para paliar el trauma. Este caso subraya la importancia de perseguir con firmeza cualquier indicio de abuso sexual a menor en el deporte y de establecer protocolos de prevención más robustos en las escuelas y clubes deportivos para proteger a los jóvenes talentos.