Hallazgo excepcional: un tiburón duende vivo documentado por primera vez en aguas de Canarias

Un equipo de investigadores liderado por la Universidad de La Laguna (ULL) ha logrado un hito científico sin precedentes: documentar por primera vez un tiburón duende vivo (Mitsukurina owstoni) en aguas del archipiélago canario. Este enigmático pez, considerado un auténtico «fósil viviente» por su aspecto prehistórico, es una de las especies de tiburón más raras y esquivas del planeta.

El extraordinario encuentro con este tiburón duende vivo ocurrió el 4 de mayo de 2024 frente a la costa de San Cristóbal, en Gran Canaria. Un ejemplar de aproximadamente 2,5 metros de longitud fue capturado de forma accidental durante una salida de pesca recreativa, a unos 9,5 kilómetros de la costa y a la asombrosa profundidad de 900 metros.

La suerte de encontrar un «fósil viviente» y devolverlo al mar

Contra todo pronóstico, y tras su captura incidental, los pescadores lograron liberar al animal con vida. Este hecho crucial permitió al equipo científico, que incluía al catedrático emérito Alberto Brito Hernández, registrar al espécimen mediante fotografías y vídeo. Estas imágenes han sido vitales para confirmar la identidad de este tiburón duende vivo y documentar sus características morfológicas únicas.

Entre los rasgos distintivos observados destacan su hocico aplanado y extremadamente alargado, sus mandíbulas protrusivas con dientes largos y afilados, y sus pequeños ojos sin membrana nictitante. El cuerpo flácido, las aletas dorsales redondeadas y flexibles, y una larga aleta caudal sin lóbulo ventral completan el retrato de esta especie singular. Los investigadores identificaron provisionalmente al individuo como una hembra, debido a la ausencia de órganos copuladores.

Un descubrimiento que reescribe los mapas de distribución

Este avistamiento, cuyos detalles se han publicado en una revista científica internacional, representa mucho más que una anécdota. Constituye un avance significativo en el conocimiento de la especie, al ser el primer registro confirmado de un tiburón duende vivo en Canarias y solo el segundo en toda la región macaronésica.

Tiburón duende vivo

Hasta la fecha, en todo el mundo se han documentado menos de 250 individuos de tiburón duende. Su distribución es dispersa pero amplia, habitando en aguas tropicales y templadas de todos los océanos, normalmente en profundidades que oscilan entre los 250 y los 1.500 metros. En el Atlántico nororiental, se tenían registros esporádicos cerca de Galicia, Madeira, aguas de Marruecos y Portugal. El hallazgo canario amplía notablemente su área de distribución conocida en el Atlántico centro-oriental.

Canarias, un refugio crucial para la vida abisal

El descubrimiento subraya la extraordinaria importancia ecológica de los hábitats de aguas profundas que rodean las islas Canarias. Estos fondos marinos actúan como refugio para una diversidad de especies de elasmobranquios (tiburones y rayas), muchas de ellas poco conocidas.

Los científicos atribuyen la presencia de estas poblaciones a factores de conservación pasiva. La ausencia de pesca de arrastre de fondo desde la década de 1980 y una actividad pesquera muy limitada dirigida específicamente a tiburones profundos han creado un entorno más seguro. No obstante, la captura incidental en artes pasivas, como la que originó este hallazgo, sigue siendo una amenaza.

Pistas sobre el misterioso ciclo vital de la especie

La documentación de este tiburón duende vivo en Canarias también aporta evidencia valiosa para comprender la biología de la especie. Los datos parecen confirmar una segregación geográfica por tamaño. Los registros en el Atlántico oriental, incluido este de Canarias, corresponden mayoritariamente a individuos juveniles o subadultos. Por el contrario, en el Atlántico occidental suelen observarse ejemplares adultos de más de tres metros.

Esta distribución diferencial podría estar relacionada con factores ecológicos o necesidades reproductivas específicas que los científicos aún están tratando de descifrar. Cada nuevo avistamiento, especialmente de un tiburón duende vivo, aporta piezas clave a este rompecabezas biológico.

El equipo de la ULL resalta la necesidad imperante de continuar y ampliar la exploración y el monitoreo de estos entornos abisales, que siguen siendo grandes desconocidos. Hallazgos como este no solo alimentan el conocimiento científico, sino que también recuerdan la riqueza y fragilidad de la vida en las profundidades marinas que bañan las costas canarias.